Así empezó.
Un afilaido estudiante que cursaba una carrera en Argentina se encontraba lejos de su hogar cuando comenzó la pandemia de COVID-19. Las clases se vieron interrumpidas, los viajes se suspendieron y los sistemas de apoyo habituales desaparecieron casi de un día para otro. A medida que la salud mental del estudiante se deterioraba, quedó claro que se necesitaba ayuda inmediata para garantizar su seguridad.
Al mismo tiempo, la pandemia limitó casi todas las opciones disponibles para seguir adelante. Los hospitales estaban desbordados de pacientes con COVID-19, y los centros de salud mental no admitían nuevos casos. Se suspendieron los vuelos con origen y destino en Argentina, lo que impidió que el estudiante regresara a casa. Con la vida de un joven en peligro y sin una solución estándar disponible, nuestro equipo tuvo que actuar con rapidez para encontrar otra forma de ayudar.
Cómo ayudamos.
La atención profesional de confianza y el apoyo de los seres queridos son fundamentales durante una crisis de salud mental de alto riesgo. En la mayoría de los casos, el siguiente paso sería una evacuación médica para que el asegurado pudiera recibir dicha atención y apoyo. Pero durante la pandemia, esta opción no estaba al alcance de este estudiante.
Entonces, hicimos una de las cosas que mejor sabemos hacer: encontrar soluciones creativas. Organizamos que un acompañante terapéutico capacitado se quedara con el estudiante en la residencia universitaria para garantizar su seguridad. El acompañante brindó apoyo continuo y presencial mientras se estudiaban opciones para más adelante. Nos aseguramos de que el estudiante estuviera bien atendido hasta que se flexibilizaran las restricciones de viaje y pudiera regresar a casa de forma segura.
Así es como Blue Cross Blue Shield Global SolutionsSM convierte los momentos difíciles en ayuda real, haciendo que la atención médica transfronteriza sea más fácil, segura y llena de apoyo cuando más importa.